España: El poder energético latente en los residuos forestales

El uso de los restos de la biomasa para producir luz y calor supone el 2% del mercado, pero crece un 20% cada año

Transformar un problema en una solución es siempre un reto. Los ricos bosques españoles tienen un exceso de restos orgánicos que se convierten en el combustible que aviva grandes incendios en la época estival. Una solución para el correcto mantenimiento de la masa forestal es limpiar y retirar el exceso de biomasa que se origina, pero aquí surge el problema: ¿qué hacer con este volumen de residuos orgánicos?

En España existen actualmente 1.000 millones de metros cúbicos de biomasa, mientras que se regeneran 46 millones cada año. Eliminar estos materiales forestales requiere grandes esfuerzos de la Administración y no produce ningún rendimiento. Sin embargo, el desarrollo de la bioenergía permite aprovechar la energía contenida en los restos naturales para generar calor o electricidad. Los desechos de la biomasa se trituran y se tratan para formar el combustible de las calderas en forma de pellets (serrín comprimido), astillas, briquetas, etc. De este modo, se da valor a un residuo y se emplea para elaborar energía limpia y renovable.

El desarrollo tecnológico del sector es tan elevado que asegura unas emisiones de dióxido de carbono mínimas, al tiempo que permite aprovechar la escasa ceniza que genera su combustión como abono. La bioenergía conlleva un ahorro notable. Según el último Informe de precios energéticos publicado por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), el precio del kilovatio por hora del pellet es de 3,38 euros, mientras que el precio del gasóleo A, empleado para motores diésel, asciende hasta 12,70 euros; el del gasóleo C, para calderas, a 8 euros, y el del propano, a 13,91 euros. Además, la evolución del precio de los pellets es similar al del IPC, en algunos casos incluso menor, mientras que el coste de los combustibles fósiles es muy volátil: en lo que va de año, el petróleo acumula una subida del 18%.

El mayor rendimiento de la bioenergía se consigue en la producción de calor, gracias a la eficiencia de las calderas y estufas de pellets, que llega al 98%. “Las calderas de biomasa requieren una inversión mayor que las de residuos fósiles, pero su periodo de amortización es muy corto”, afirma Javier Díaz, presidente de la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (Avebiom).

El sector de la bioenergía se está desarrollando con fuerza en los últimos años, con cuotas de crecimiento en torno al 20%, según Avebiom, aunque apenas produce el 2% de la energía generada en el país. “Cuando las empresas se involucran con un sector es porque tiene recorrido”, explica Díaz. Esto se debe a que “la bioenergía es competitiva por sí misma, pero adolece de la falta de voluntad política necesaria para darle el empujón definitivo”. El crecimiento del sector es también un alivio para el empleo, ya que requiere de mucha mano de obra. Según la Alianza por la Bioenergía, el uso térmico de la biomasa genera en un año hasta 136 empleos directos nuevos por cada 10.000 habitantes, frente a los nueve que genera el petróleo o el gas. Según sus cálculos, el potencial de la biomasa en España ocasionaría hasta 560.000 puestos de trabajo hasta 2050, lo que significa más de 14.300 empleos por año.

Para recabar el apoyo político necesario, las principales asociaciones del ramo han redactado una carta que enviarán al Gobierno saliente de las urnas el 20-N con sus peticiones para generar empleo “sin que le cueste un euro a la Administración”. Entre sus demandas se encuentra la de fijar un IVA reducido a las empresas del sector del 8%, reinvertir los ingresos de la tasa que grava las emisiones de CO2 en fomentar la contratación en el sector y eliminar los subsidios a los combustibles fósiles. De este modo se conseguiría dotar al país de una mayor autonomía energética, al tiempo que se produciría riqueza empleando los recursos propios. Desde Avebiom demandan al Gobierno más líneas de financiación para el sector. “No queremos subvenciones, sino préstamos, que es la vía adecuada para fomentar la eficiencia”.

La alternativa para captar la energía solar

La bioenergía emplea la fuerza solar captada por las plantas y árboles para posteriormente liberarla en un proceso de combustión. Esto permite emplear no solo los residuos forestales, sino todo un abanico de materias primas susceptibles de convertirse en combustibles. Este proceso puede ser muy útil en España para eliminar el alperujo restante de las olivas después de extraer el aceite, los restos de la vendimia y del descepe o la paja.

Todos estos restos orgánicos pueden emplearse para producir calor y electricidad, con lo que se dota de valor a un residuo, al tiempo que se genera energía renovable. Los cultivos energéticos son también una forma de producir biomasa.

España está muy retrasada en el desarrollo del sector respecto a otros países del centro y norte de Europa y, por lo tanto, tiene un mayor recorrido. En la sexta edición de Expobioenergía, celebrada la semana pasada en Valladolid, se dieron cita las más importantes empresas y asociaciones del ramo a nivel europeo. El evento volvió a mejorar las cifras del año anterior al aumentar un 10% la superficie expositiva y contó con un 28% de nuevos participantes.

En concreto, la feria congregó a 453 empresas procedentes de 24 países, con Italia, Alemania y Austria como principales actores. “El éxito de Expobioenergía demuestra que el sector es un oasis de crecimiento en plena crisis económica”, subraya Javier Díaz.

Fuente: http://www.cincodias.com/articulo/entorno/poder-energetico-latente-residuos-forestales/20111027cdsent_4/