El pequeño gigante de la naturaleza

bonsaiUn estructurado paisaje japonés en miniatura, un bello ciprés, una colorida buganvilla, entre otras hermosas obras de arte, se exhiben en pequeñas macetas a lo largo del Jardín Botánico de Quito. Son árboles de concurso, cuidados con el esmero que caracteriza a los apasionados por el bonsái. Estos árboles en miniatura pueden apreciarse en la Tercera Exposición Nacional del Bonsái que organizan el Jardín Botánico, la Asociación Club de Bonsái Quito y el Municipio de la capital. La exposición seguirá abierta hasta el 24 de marzo y cuenta, como una gran novedad, con los ejemplares que participaron en el Primer Concurso Nacional del Bonsái. Son 200 árboles que entregan flores, frutos o que otorgan un grato aroma, reducidos a tamaños muy inferiores a los originales, pero sin que hayan perdido su aspecto ni sus proporciones. Varios han sido reducidos a tan solo tres centímetros de altura. El bonsái es un arte milenario que tiene su origen a finales del siglo VI en China, luego fue llevado a Japón; allí le otorgaron el nombre de ‘bonsái’ y perfeccionaron el arte. En Occidente se popularizó después de la Segunda Guerra Mundial y en Ecuador lleva 45 años de existencia. Bonsái se deriva de una palabra japonesa: bon: bandeja y sai: planta, cuyo significado literal sería ‘planta en una bandeja’; y consiste en el arte de cultivar árboles mediante la reducción de su tamaño, con técnicas como el trasplante, la poda, el alambrado, el pinzado…

Carolina Jijón, directora del Jardín Botánico de Quito, cuenta que para esta exposición y concurso llegaron 17 expositores de Piñas, Guayaquil, Ibarra y Quito. Los maestros bonsaístas trajeron sus mejores obras y hubo un proceso de calificación y premiación avalado por la Federación Latinoamericana del Bonsái (Felab). Se repartieron diferentes premios, entre ellos un crucero a Galápagos, para los ganadores en las diferentes categorías. Gabriel Nieto, presidente de la Asociación Bonsái Club de Quito, cuenta que la asociación tiene 27 integrantes. Nieto es especialista en la técnica de ‘penjing’, que consiste en crear hermosos paisajes con los árboles enraizados en rocas o en madera muerta. El artista señala que cualquier árbol maderable puede ser un bonsái; sin embargo, no toda planta en una maceta es un bonsái. Un árbol de este tipo responde a un diseño, una estructura, normas y reglas de poda y cuidado. Nieto comenta que en nuestro país el clima es muy beneficioso para el desarrollo de estos pequeños árboles. Lo que se debe tener en cuenta es que un bonsái es un ser vivo y, como cualquier planta, necesita agua, abono, luz y viento. Si hace mucho sol, el agua se secará más rápido, y si llueve mucho hay que cuidar que la raíz no se pudra. Depende también del drenaje; existen especies a las que les gusta mucho el agua, a otras no. Los juníperos, por ejemplo, necesitan de mucha agua, al contrario de las buganvillas que no necesitan un riego constante y generalmente viven en climas secos. “La gente piensa que son adornos, pero no lo son. No se debe poner un bonsái como centro de mesa. Son árboles y viven afuera”. Para Nieto, “cuidar un bonsái transmite a la gente respeto por la naturaleza y hacia su cuidado y conservación”. Los llamadoris, por ejemplo, son árboles que un bonsaísta recupera de ‘la basura’ o lo salva de ser quemado y lo transforma, busca la forma de darle vida. “El bonsái es una filosofía de vida basada en las creencias zen que significa dejar crecer, cuidar”. Otro aficionado a este arte es Fausto Guerra, quien trabaja como ‘couch’ organizacional de empresas y personal, y es uno de los 17 expositores en la exhibición. Para Guerra el arte de hacer bonsáis se relaciona con el ‘couching’ ya que tanto en el arbolito como en las personas se puede desarrollar gran potencial. En un bonsái se tiene la expresión de la naturaleza, que es algo tan imponente, transformado en algo tan pequeño como una maceta. “Encuentro paz cuando trabajo con un arbolito”, comparte Guerra, contento. Fabio Delgado es un artista plástico dedicado casi por completo al arte del bonsái. Tiene 40 años de experiencia y es el único especialista en nuestro país en obtener bonsáis de 3 a 7 centímetros. Dice que los árboles son como los hijos: “Hay unos más rebeldes y otros más dóciles. El árbol me indica hasta dónde puedo llegar”. Delgado cuenta que de pequeño, en su natal Colombia, su familia albergó a unos japoneses y desde ese momento este arte forma parte integral de su vida. Jorge Polo también llegó al bonsái tras una experiencia con japoneses, aunque por la vía del cine. Dice que la película ‘Karate Kid’ refleja su vida. Polo se identifica con Daniel-san, el personaje que comenzó su aprendizaje en artes marciales y en la filosofía zen. Mientras Polo practicaba su rutina de artes marciales, un día descubrió un libro de bonsáis de su maestro. Comenzó a investigar sobre este arte y “mató muchas plantas” para aprender todo lo que ahora sabe. Ahora evita que mueran; busca que vivan largos años. Para Polo el tema de la conservación es maravilloso y considera que el arte de los bonsáis emparenta a las personas con la naturaleza. “Vivimos una cultura del cemento, del automóvil, pero con un bonsái uno aprende a ver las cosas esenciales de la vida”. Cursos y seminarios Cuatro categorías participaron en la premiación: Mejor árbol, Mejor diseño, Mejor estand y Mejor nuevo talento máster y júnior. La cuantificación de todos los premios sumó un total de USD 15 000. La exhibición estará abierta al público hasta el 24 de marzo. Durante este mes, los sábados 9 y 16 de marzo se dictarán talleres demostrativos gratuitos para el público en general que desee aprender sobre este arte. La entrada a la exhibición en el Jardín Botánico cuesta USD 3,50 para adultos; 1,50 para tercera edad y 2 para niños. En grupos de niños de escuelas fiscales, fiscomisionales y municipales, los menores pagan USD 0,50. El tercer Seminario Internacional de Bonsái tendrá lugar el 23 y 24 de marzo. El valor de la inscripción es USD 95 y tiene una duración de 10 horas. Para mayor información puede comunicarse al 333 5216/333 2543 ext. 106 ó 110.

FUENTE: El Comercio

http://elcomercio.com/sociedad/ambiente-Jardin_Botanico_de_Quito-bonsai_0_877712229.html

 

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